ESTADIA

Pollitos de engorde o felicidad en el trabajo

Podemos decir que aquel pollo  había sido consciente de su suerte nada más llegar a aquella nave. Si bien escuchaba a otros pollos compañeros  quejarse, él era de la teoría que si había que vivir entre esas cuatro paredes intentaría ser feliz entre ellas. 

Es por ello que nada más llegar a aquella nave se alegró. Se veía espaciosa, la cama olía a madera recién cortada, el serrín era cómodo, tenía agua y comida fácil. Le habían comentado que había otras naves donde los pollos estaban hacinados, las condiciones eran precarias  y costaba acceder al alimento. A él le extrañó que así fuera; incluso él, un simple pollo, sabía que el acceso a la comida favorecía el engorde y con ello la productividad. Claro que también sabía, que no era suficiente.

Dentro de los principios  que había aprendido  para encontrar la felicidad en su día a día era buscar un estado de ausencia de miedo.

Observó en los primeros días  que aunque el “cuidador” no tenía como intención pisarles e incluso caminaba con atención, más de un compañero, sobre todo cuando eran jóvenes, había caído bajo sus pies al caminar. Cuando así había sucedido escuchó a algunos compañeros quejarse, un buen “cuidador” debería saber que al acabar con ellos también estaba perdiendo el dinero invertido en su formación como pollos. El prefirió escuchar a aquellos que decían: “siempre recuerda que nadie es imprescindible y que por mucho que “el cuidador” haya gastado en ti, un día puedes desaparecer. El “cuidador” mira por nosotros pero nadie mejor que uno para cuidarse”. Así que nuestro pollito listo  según veía aparecer al  ”cuidador” se acercaba a las paredes para evitar tanto la pisada como el miedo a ser pisado.

En las dos últimas semanas al “cuidador” mayor se le había visto pensativo. Paseaba por la nave y señalaba a los otros cuidadores una revista. Hablaban de un artículo: “El impacto del manejo de la iluminación es tan significativo en el rendimiento y viabilidad de las aves de engorde que ha llevado, entre otras cosas, a rediseñar las instalaciones. En la avicultura moderna, la luz se considera una de las principales herramientas para regular el consumo de pienso, la actividad y el bienestar de los pollos de engorde en todo el mundo. El color de la luz es otro aspecto muy importante que afecta el comportamiento, desarrollo e inmunidad de las aves.  Está comprobado que la luz azul o verde estimula el crecimiento. La inmunidad reduce el estrés de los pollos.”*  El pollito se preguntó si él llegaría a ver estas novedades. Días después la nave se llenó de luces azules y verdes. Él no percibió un cambio sustantivo en su ánimo o estado físico y su vida continuó como hasta ese momento.

Un buen día los “cuidadores” comenzaron a tener conversaciones “pollo a pollo”. Él fue de los primeros. Le hablaron después de registrar su peso en una moderna máquina llena de pantallas y gráficos. El mensaje se le quedó grabado: “Tienes suerte pollito, estás en una nave donde se te valora, se te tiene en cuenta. Fíjate que nuestra política de gestión de los pollos es individualizada. Estás aquí como afortunado en la primera entrevista de desempeño y rendimiento. En otras granjas ni siquiera tienen entrevista de desempeño. ¿Lo entiendes? Mira, quiero decirte que no veo el suficiente compromiso en ti. Por nuestra parte lo hemos dado todo, te pusimos abundante comida y bebida nada más nacer, te hemos dado el calor necesario para que te sintieras en un ambiente cálido, te hemos dejado espacio para que te desenvolvieras con comodidad e incluso te hemos instalado luces de colores  que sabemos que favorecen tu bienestar. Y sin embargo, tú no estás teniendo el compromiso que se espera de ti. No veo proactividad. No vemos  aportación, contribución suficiente. Necesitamos que des más de ti. Tienes que estar pensando en todo momento en nuevas soluciones para la granja, cómo engordar todavía más. Tu rendimiento no es lo suficientemente efectivo, comes demasiado pienso para lo que engordas, la granja precisa que aportes mayor eficiencia ¿Sabes la inversión que hemos realizado en ti y tus compañeros para que estéis mejor? ¿Sabes el coste que ha supuesto la instalación del nuevo programa de luces?.

El pollo salió de aquella reunión  con los ojos muy abiertos reflejando cierta incredulidad. De camino a su hueco en la nave iba reflexionando. Si el cuidador había cambiado las luces para mayor productividad ¿por qué le quería convencer de que lo hacía por su bienestar?

Ayer, mientras escribía sobre felicidad, motivación, engagement, compromiso y satisfacción, fui consciente de  repetir continuamente  sinónimos de “mayor productividad y mayores resultados”. Una alarma saltó en mi cabeza. Me pregunté si en las empresas y entre los consultores,  con tanta palabra que nos llena la boca sobre ocuparnos de las personas y valorar el talento de nuestros equipos,  no estamos actuando, en verdad, como criadores de pollos que instalan luces de colores que favorecen el engorde y la mayor productividad con la excusa de la satisfacción y el bienestar del pollo y además riñen al pollo por no engordar al ritmo esperado.

 

 

* Extracto del artículo: “El efecto de la luz en los pollos de engorde” http://albeitar.portalveterinaria.com/noticia/11772/ARTICULOS-AVES/El-efecto-de-la-luz-en-los-pollos-de-engorde.html

* Imagen de “Pollos Arturos” como pollo lovework

Artículo escrito por Carmen Bárcena

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